Participar en la Vida del Monasterio
1) Encontrar a un hermano de la Comunidad. Estamos a tu disposición si quieres hablar con uno de nosotros.
2) ¿Sabes qué es la Liturgia de las Horas? Es la oración más antigua de la Iglesia, centrada en los salmos, oración bíblica del que peregrina interior y exteriormente con Dios a través de las bellezas y vicisitudes de la vida. Te invitamos al oficio de la tarde: Vísperas, así llamado porque estamos invitados al atardecer del día a dar gracias por la jornada pasada y a poner todas nuestras dificultades en manos del Señor.
3) Adoración de Cristo en el Santísimo Sacramento: después de las Vísperas la Comunidad se reune para una hora de adoración silenciosa ante el Santísimo Sacramento expuesto. Es un encuentro diario que tenemos con Jesucristo, cada tarde. Aquí el silencio es acogida en la fe y adoración amorosa de Aquel que se ha entregado hasta la muerte por amor, nuestro Señor Jesucristo. Y como si no fuese suficiente, se queda con nosotros, con extrema sencillez, en la Sagrada Hostia. Ven y verás...
4) Visita rápida de algunas partes del Conjunto de Valdediós. Con los ojos del corazón descubrir la fe que levantó estas piedras. La arquitectura del lugar te invita a entrar en un silencio que es vida, encuentro, dinamismo, fe. El auténtico silencio no es ausencia de ruido...
5) ¿Tienes una Biblia? Dios nos habla hoy en su Palabra. Puedes aprovechar del sitio para descubrir la esperanza que nos da la Palabra, el amor que allí nos está revelado, la ternura y la misericordia de un Dios que todo lo hace para acercarse al hombre...
6) Caminar y estar solo por un momento en el Claustro Renacentista: los claustros no fueron construidos para ser visitados sino ¡¡para ser caminados meditando!! Sus arcos son un movimiento suave repetido que invita a la interioridad, al recogimiento, para reflexionar, para encontrar a Aquel que nos espera siempre en los más hondo de nuestros corazones sedientos de amor, de verdad, y de justicia. Si el hombre busca a Dios, Dios lo busca todavía más...
7) Reconciliarse con Dios...Quizás puede haber brotado en tu corazón a lo largo del camino el deseo de una reconciliación con Dios. Eso se puede vivr de formas diversas. Aprovechar uno de los momentos de oración silenciosa arriba mencionados para, desde lo más hondo de tu corazón, ponerte ante la presencia de Dios, y con toda sencillez, con el corazón contrito, pedirle perdón humildemente por lo que en este momento es obstáculo a una vida más verdadera, más justa, más comprometida en el amor con los demás.
También, si eres bautizado católico, puedes vivir, o descubrir, uno de los tesoros más bellos de nuestra Iglesia Católica: el Sacramento de la Penitencia o de la Reconciliación. En el evangelio según San Juan leemos: " Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, yo también os envío a vosotros". Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo.Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan»"(Jn 20,21-23). Te invitamos, si así lo deseas, te invitamos a hacer esa experiencia conmovedora de la compasión y de la misericordia divina en el encuentro con un sacerdote de la Comunidad.
8) Participar en la Misa. La Misa es la oración litúrgica más preciada, pues es adentrarse en el misterio de la ofrenda amorosa de Cristo en la Cruz, para la salvación nuestra, apoyados en el rito de la misa, hecho de gestos y palabras sagrados. Realizados con fe y oración, te preparan a recibir al Señor Jesús en la Sagrada Comunión. Si deseas participar en ella, puedes tenerla entresemana a las 7h30 de la mañana, o el domingo a las 19:30 de la tarde.